LA PRUEBA DEL CORAJE

 

HE ESCRITO EL 30 DE ENERO DE 2019:

LEED Y MEDITAD SOBRE ESTA ENSEÑANZA DE LOS NATIVOS CHEROKEE. TENDRÍAN QUE LEERLO Y PONERLO EN PRÁCTICA MUCHOS ALTOS PRELADOS DE LA IGLESIA CATÓLICA, APOSTÓLICA, ROMANA.
EN FE
G. B.

Sant’Elpidio a Mare (Italia)
30 de Enero 2019

EL TRONCO CAÍDO

Existe una bonita leyenda sobre un ritual de los indios Cheroke que dice lo siguiente:

El padre lleva a su hijo al bosque, le venda los ojos y se va, dejándolo solo.

El joven tiene que quedarse sentado en un tronco toda la noche y no puede quitarse la venda de los ojos hasta que los rayos del sol le advierten que es nuevamente de día.

Él no puede y no debe pedir auxilio a nadie. Si sobrevive esa noche sin caerse a pedazos, ya es un hombre. El joven no puede contar su experiencia a sus amigos ni a ninguna otra persona, porque cada joven tiene que hacerse hombre por si solo.

Claramente el joven está aterrorizado… oye toda clase de ruidos a su alrededor. Hay sin duda bestias salvajes que rondan a su alrededor. Quizás incluso hombres peligrosos que pueden hacerle daño.

Escucha el viento soplar fuerte toda la noche y que mueve el tronco sobre el que está sentado, pero él sigue adelante con valentía, sin quitarse la venda de los ojos, ya que ésta es la única manera en que puede llegar a ser un hombre.

Finalmente, después de esa horrible noche, aparece el sol y se quita la venda de los ojos. Es entonces cuando descubre a su padre sentado junto a él. Su padre no se ha separado de su lado ni siquiera un instante, velando durante la noche en silencio, listo para proteger a su hijo de cualquier peligro.

El padre estaba allí, aunque el hijo no lo sabía.

Tampoco nosotros estamos nunca solos.

Aún en una noche horrible, en medio de la oscuridad, en la más completa soledad, aún cuando no nos damos cuenta, Dios no nos abandona nunca, y vela por nosotros… sentando sobre el tronco a nuestro lado. ♥

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *